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Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios. (Efesios 2:8).
Piensa en el versículo de hoy. ¡Dios nos ha dado la salvación! Es un boleto gratis al reino de los cielos que incluye una casa en la tierra nueva, un seguro de vida eterna sino dolor y la garantía de gozo perpetuo, así como una beca para estudiar a los pies del propio Jesucristo. ¿Acaso te parece poco?
Encima es… ¡Totalmente Gratis! «De hecho, gracias a esa generosidad han sido ya salvados por la fe; es decir no viene de ustedes, en don de Dios» (Efesios 2:8, NBE). No tenemos más que aceptar el regalo del cielo. Algo increíble para nosotros, acostumbrados a pagar por todo lo que recibimos.
Lo único que tenemos que hacer es recibir el regalo. Tal aceptación se llama fe: «Abraham se fío de Dios, y eso le valió la rehabilitación » (Romanos 4:3, NBE). La confianza humana es la respuesta a la obra maravillosa de Dios. Cuando el Señor logra conquistar nuestro necio corazón abre un espacio para realizar grandes maravillas en nosotros y también mediante nosotros.
El problema es que mucha gente no cree en las buenas nuevas de salvación; le parece que debe haber algún error al afirmar que únicamente debemos aceptar la salvación. Suena demasiado fácil. ¡Pero no! Humillarse ante Dios y arrepentirse sinceramente son actitudes difíciles de observar. Acepta el bendito don de la salvación es un golpe directo al orgulloso corazón humano.
« Consideren lo que Cristo abandonó cuando dejó los atrios celestiales y el trono real para dar su vida como sacrificio diario por los hombres »
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