miércoles, 18 de agosto de 2010

Reflexión

Necesitamos enseñarle a la siguiente generación desde el comienzo que son responsables por sus vidas. El don más grande de la humanidad y también su más grande maldición, es nuestro libre albedrío. Podemos escoger opciones en base al amor o al temor.

Enviado por: Jessica Samayoa iglesia Santo Domingo

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