jueves, 28 de octubre de 2010

Concentrados en Cristo

Fijemos la mirada en Jesús, in iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios (Hebreos 12:2).

Hay tanto para mirar que muchas veces no sabes en dónde poner tus ojos. Enciendes el televisor y tienes a tu disposición 60, 70, 100 o más canales con una programación elaborada para cautivar tus ojos. Hay demasiado que leer, no solamente en los libros de tradicionales, sino una gran cantidad de revistas especializadas con propósito de entretener y capturar tu atención. Si vas a la escuela, todavía hay muchos más para leer, sin mencionar la Internet. Esto sin considerar los juegos electrónicos ni la gran cantidad de mensajes que tienes que leer en el teléfono celular.

El texto de hoy completa la recomendación del autor de la Carta a los Hebreos, de mantenernos concentrados en la carrera de la vida. Satanás también sabe de la importancia de esta concentración, por eso nos rodea de muchas distracciones. ¿Qué podría llamarte tanto la atención de Cristo como para que mantengas tu vista en él? ¿Qué te avergüenza?

Imagínate que estas delante de tus amigos, y de repente, como en una pantalla virtual, aparecen escenas de tu vida que no quisieras que se supieran porque te avergüenzan. Pero todos las ven y tú no tienes forma de quitar esa pantalla. Entonces una amiga te pregunta asombrada:

- ¿Eres tú? ¿De veras eres tú?—

¡ Vaya situación vergonzosa ¡

Pues justamente esa vergüenza ya la pasó Cristo por amor a ti. Es como si él hubiera dicho: « No, no lo avergüencen a él, mejor pásenme a mí ». Imagínate que presentas algo en la iglesia, y de pronto… ¡Otra vez la pantalla! Esa pantalla que te sigue a todos los lugares se convierte en un oprobio para ti.

Pues esa ignominia ya la sufrió Cristo por amor a ti, por amor a mí. Él sufrió todas las vergüenzas de mi vida, y de la tuya, y nos librará del temor a la vileza si mantenemos la vista fija en él.

« Satanás trata de apartar nuestra mente del poderoso ayudador, para inducirnos a pensar en la degeneración de nuestra alma »

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