lunes, 27 de septiembre de 2010

Jamás nos vencerán

Podrá tropezar, pero no caerá, porque el Señor lo sostiene de la mano. (Salmos 37:24).

Dios descendió al huerto del Edén para buscar a Adán y Eva después de que pecaron. La pareja estaba confundida; trató de resolver su problema con hojas de higuera. El Señor se dirigió a consolar a sus hijos, pero el hombre y su mujer se escondieron de su Padre celestial. No obstante, él ofreció una nueva esperanza: La descendencia de la mujer aplastaría a la serpiente (ver Génesis 3:8-15).

Muchos años después, Jacob se encontraba asustado, abrumado y confundido. Entonces el Señor le envió un sueño significativo: ¡Una escalera que unía el cielo y la tierra! Así fue como abrió delante de él un horizonte nuevo, una nueva relación con la promesa de bendición permanente (ver Génesis 28:10-15, RV95).

Cuando David estaba enfermo, decaído y desanimado por sus faltas, Dios envío al profeta Natán con un mensaje del cielo. Abrió delante de él un horizonte nuevo: Fortaleza para enfrentar los difíciles momentos que le esperaban, así como la promesa de no abandonarlo nunca (ver 2 Samuel 12:13; 1 Reyes 1:8-38).

Cuando Jesús vivió aquí en la tierra enseño esta gran verdad. La costumbre de la época de la época era cuestionar el cuidado de Dios para quienes padecían una enfermedad, pero Cristo abrió un horizonte nuevo de salud y perdón. En aquellos tiempos habían poblaciones enteras donde no se escuchaban gemidos ni lamentos, porque Jesús había pasado por las calles, las plazas y las casas, sanando a todos los enfermos.

¿Recuerdas la experiencia del apóstol Pedro, cuando caminó sobre el agua para ir junto a Jesús? Pedro sintió pánico en medio de las olas y se hundió en las oscuras aguas; en ese momento sintió el firme apretón de manos de su Salvador (ver Mateo 14:22-33). Esa noche el apóstol entendió que Jesús no lo abandonaría a causa de su incredulidad; al contrario, estaría junto al él para rescatarlo en cualquier momento.

« Pero Dios no los deja luchar sin ayuda contra el tentador. Tienen ellos un Ayudador todopoderoso »

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