viernes, 3 de septiembre de 2010

Armamento fabricado en el cielo

No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien (Romanos 12:21).

El versículo base de nuestra reflexión de hoy no disputa la selección de las armas para esta guerra. Por ejemplo, no quieras vencer el chisme con mas habladurías; la violencia con terrorismo; el miedo con pánico; el robo con rapacerías; los insultos con más agravios; las diferencias en el hogar con rupturas…

Un repaso a todo el capítulo 12 de Romanos nos ofrece un armamento tomado del mismo almacén del cielo:

a) Amor genuino para hacer frente a la hipocresía, y altruismo en lugar de egoísmo:

b) Diligencia para hacer frente a la pereza, y fervor para combatir la indiferencia;

c) Esperanza para vencer los desánimos, y constancia en la oración, para combatir la angustia;

d) Empatía para combatir la frialdad de las relaciones humanas;

e) Pedir bendiciones de Dios, en lugar de expresar palabras hirientes y profanas hacia aquellos que buscan dañarnos;

f) Promover la solidaridad y la unión, en lugar de desarrollar la altivez;

g) Apertura al dialogo en lugar de opiniones radicales;

h) Buscar soluciones de bondad para combatir las propuestas de maldad, y gestionar la paz, en lugar de fabricar más armamento;

i) Manifestar confianza en la justicia divina, en lugar de buscar la venganza.

Todo este armamento es importante de obtener en factorías humanas, por eso el capítulo 12 de Romanos comienza con una invitación a entregar nuestra voluntad a Dios.

« Poco a poco progresa la aurora […]. Es esta una bella ilustración de lo que Dios desea hacer por sus hijos en el perfeccionamiento de su experiencia cristiana »

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