martes, 31 de agosto de 2010

No es un negocio, sino un regalo

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio la vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecado. ¡Por gracia ustedes han sido salvos! (Efesios 2:4,5).

¿Qué banco le da crédito a alguien cuyo historial demuestra que no puede pagar? Y no solamente su historial, sino que al hacer un análisis de sus proyectos todo indica que cada uno de ellos irá a la bancarrota. ¡Nadie va a darle un crédito! Únicamente Dios hace transacciones que implican una gran pérdida para él, por eso su gracia es un regalo. Pero es abundante, infinita, inagotable. No hacemos nada para merecerla, sencillamente la recibimos.

Se dice que solemos no apreciar aquello que no ha tenido ningún costo para nosotros. Valoramos y, hasta llegamos a presumir lo que hemos adquirido con grandes esfuerzos. Por eso, para el corazón orgulloso es imposible aceptar la salvación como un regalo de Dios. ¡Porque no hay ningún mérito nuestro!

Si trasladamos esta idea al mundo físico, creo poder imaginarme todo el dinero, el esfuerzo y los tratamientos dispuestos a hacer por pasar de la enfermedad a la vida plena. En el terreno espiritual no siempre sucede igual. Quizá porque la muerte en el pecado no nos produce dolor ni malestar, así que muchas veces, ignorantes de nuestra condición, no sentimos necesidad de cambiarla.

¿No será por esto que muchas veces menospreciamos el amor y la misericordia de la cual Dios nos ha hecho objetos y por eso no le damos a este regalo la importancia que tiene? Continuamente los jóvenes son tentados a participar de actividades que amenazan la salud de su vida espiritual. Se puede decir que todo lo que los rodea está diseñado para hacerla desaparecer.

Se requiere de un gran esfuerzo intencionado para contrarrestar todas esas influencias negativas y poner nuestro empeño para sustituir dichas actividades por otras positivas, no nos aseguren que seremos participantes de esa vida que se nos ha ofrecido y prometido con Cristo. ¿Serías capaz de echar en saco roto tanto y tan profundo amor?

« Cuando nos arrepentimos de nuestras pasadas transgresiones de su Ley y resolvemos obedecer en lo futuro, deberíamos creer que Dios nos acepta por causa de Cristo, y perdona nuestros pecados »

No hay comentarios: