Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: « En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios » (2 Corintios 5:20)
El versículo de esta mañana dice que nosotros ya « somos embajadores ». ¿A quién representamos? ¡Nada menos que al propio Rey de reyes! Es «como di Dios rogara por medio de nosotros (2 Corintios 5:20 RV95). ¡Qué privilegio! ¿Cómo es que llegamos a recibir este encargo tan maravilloso? Gracias a nuestro encuentro con Jesucristo, por el cual llegamos a ser una « nueva creación » (vers. 17).
Así llegamos a ser embajadores. Representamos a Dios ante un mundo que todavía está enemistado con él. La tarea asignada a nuestra representación consiste en una obra de meditación: Compartir el « ministerio de la reconciliación » (vers. 18). ¿Has tenido tú la experiencia de reconciliación con Dios? ¿Has nacido de nuevo en Cristo? ¿Conoces a Dios? Nuestro padre celestial necesita muchos más embajadores para encargarles « el mensaje de la reconciliación » (vers. 19). Comprenderás, sin embargo, que él no puede seleccionar representantes que no lo conocen ni pueden rogar con entusiasmo, con pasión: « En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios » (vers. 20).
¿Arde en tu ser un fuego santo por las almas perdidas? ¿Se conmueve tu corazón cuando alguien está huyendo de Dios como si fuera su enemigo? ¿Sientes el llamado al « ministerio de la reconciliación » (vers. 18)? Si tus respuestas son positivas, entonces eres un embajador del Rey de reyes, del gobierno del Reino de los cielos.
« Si los jóvenes quieren consagrar la mente y el corazón al servicio del Señor, pueden alcanzar una elevada norma de eficiencia y utilidad. Es esta la norma que el Señor espera que la juventud alcance »
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