miércoles, 25 de agosto de 2010

El código del amor

En efecto, toda la ley se resume en un solo mandamiento: « ama a tu prójimo como a ti mismo » (Gálatas 5:14)

La ley de Dios está constituida esencialmente por diez preceptos fundamentados en el amor a Dios y a nuestros semejantes. El atributo básico del carácter de Dios es el amor, por lo tanto, es el código que debe regir todo nuestro quehacer. ¡Cuán diferente sería el mundo si nuestras relaciones se dieran en el marco del amor! ¡Imagínate! Ya no habrían pandillas ni pleitos callejeros. No tendrías que sufrir a causa de las envidias que se dan en la escuela o las luchas de poder entre los jóvenes.

A principios del año pasado, al asistir a la Cumbre Religiosa que se celebró en la ciudad de Monterrey, escuché con atención la preocupación de los líderes religiosos en relación a la paz mundial. Se proponían soluciones para disminuir la violencia, los desacuerdos y la guerra. Pero la semilla de todo este mal se encuentra en el corazón egoísta, ingrato, desleal y avaro del ser humano (ver 2 Timoteo 3:1-5). ¡Cómo podemos ir en contra de nuestra propia naturaleza?

Nuestro Dios nos propone la única solución efectiva para la paz entre nosotros a través de esta « ley suprema, conforme a la Escritura: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” » (Santiago 2:8, RV95). El secreto está, entonces, en pedirle que nos dé un corazón capaz de amar como él nos ama para poder tratar a nuestros semejantes como él nos trata a nosotros.

Pidámosle a Dios hoy un corazón como el suyo. Que practique una « operación quirúrgica » divina, para trasplantar el corazón de piedra y en su lugar inserte uno de carne, capaz de amar a un a los que procuran nuestro mal y bendecir a aquellos que nos maldicen. Es así como cumpliremos la ley de Cristo. Dice la Biblia que el verdadero amor echa fuera el temor (ver 1 Juan 4:18). No tengas miedo de amar y ser libre.

« El placer de hacer el bien anima la mente y hace vibrar todo el cuerpo »

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