Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe (Gálatas 6:10)
Gloria Aguilar es originaria de Honduras y compartió su experiencia cuando estaba cursando su último semestre de la Licenciatura en Educación. Ella representa a muchos jóvenes que dejan su pueblo, su ciudad y su país, como en el caso de ella, para buscar educación cristiana. Esta joven es uno de los casos en los cuales se fusionan el deseo de prepararse para servir a Dios, la necesidad financiera y el aprovechamiento de las oportunidades.
Durante el tiempo que Gloria estudió, hubo un momento en que su fe se debilitó, pero Dios utilizó a una dama que ella no conocía para citarle el versículo de esta mañana. ¡Hacer el bien! Ahí está la clave de lo que necesitaba. Esta muchacha había recibido un tipo de beneficio que es un escaso en estos tiempos, la « ayuda espiritual »
En realidad, es más fácil dar una ayuda material que una espiritual. Es más fácil compartir una comida, una dotación de ropa y dinero que acercarse discreta y apropiadamente a uno de nuestros hermanos para ofrecer comprensión y fortaleza. Incluso es más probable que mostremos mayor atención a las necesidades de aquellos que no conocemos que hacia algún miembro de nuestra familia.
¿Te has dado cuenta de la consideración con la que tratas a un amigo que derrama la leche sobre la mesa cuando lo invitas a comer? ¿Actúas de una manera semejante cuando el que derrama la leche es tu hermanito? Los que están cercanos a nosotros tal vez sean las personas que reciben el impacto de nuestras frustraciones, preocupaciones y problemas. No es justo que sea así, por eso la recomendación de cuidar « en especial a los de la familia de la fe » es muy importante.
« El amor debe expresarse en hechos. Debería manifestarse en todas las relaciones del hogar y revelarse en una amabilidad atenta, en una suave y desinteresada cortesía »
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