viernes, 4 de diciembre de 2009

El trigo y la cizaña

Cuando explican algunas personas por qué no van a la iglesia, algunos dicen: «Hay demasiados Hipócritas». Un hipócrita es una persona que finge ser algo que no quiere ser.

Entre los seguidores de Dios siempre ha habido hipócritas. Y siempre los habrá. Jesús nos dijo cómo tratar a los hipócritas con la parábola del trigo y la cizaña.

En tiempos de la Biblia, una de las mejores maneras de derrotar a un enemigo era arruinarle las cosechas. Si a Sadoc no le gustaba Acaz, esperaba hasta que Acaz sembrase el campo de trigo. Entonces Sadoc, en la oscuridad, se introducía en el campo de Acaz y esparcía malas hierbas, que a menudo eran semillas de una planta venenosa conocida como cizaña.

Cuando el trigo empezaba a crecer, la cizaña crecía junto a él. Y nadie podía diferenciarlas porque las plantas son muy parecidas.

Pero hacia el final de la temporada, la cizaña se vuelve gris. Entonces los siervos podían identificar las plantas venenosas, arrancarlas y arrojarlas a la hoguera.

La enseñanza de Jesús al explicar la parábola es que no tiene que sorprendernos que en la iglesia hayan personas destructivas (hipócritas). Satanás, el enemigo del pueblo de Dios, siembra de seguidores suyos el campo de la iglesia. Pero es difícil identificarlos.

A menudo los hipócritas y los nuevos cristianos se parecen mucho. Jesús nos advirtió de que no intentásemos arrancar a los hipócritas de la iglesia porque no conocemos el corazón de las personas y podríamos desalentar por error a una persona que busque realmente conocer a Dios.

Al final, Dios determinará quién es y quién no es un seguidor verdadero. Hasta entonces, en la iglesia habrá Hipócritas. Pero no permitas que te impidan ir a la iglesia… Se un buen ejemplo y permite que Dios Juzgue.

Pero cuando todos estaban durmiendo, llegó el enemigo, sembró la mala hierba entre el trigo y se fue. (Mateo 13:25)

Bendiciones…

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