martes, 24 de noviembre de 2009

Un poco causa estragos

Al otro lado del vestíbulo, frente a mi clase, está la clase del Sr. Paterson. Lo primero en lo que te fijas es en el acuario de doscientos litros que tiene en un rincón.

Cada mañana, los alumnos pasan junto a los peces de camino a sus pupitres. Les encanta mirar las mascotas de la clase.

Ayer, el Sr. Paterson vio que algunas algas crecían en la parte de arriba del acuario. Por eso decidió quitarlas antes de que el problema empeorara.

Fue a la cocina y tomó una esponja nueva de debajo del fregadero. Cuando empezó a frotar las algas, los peces nadaron hacia el fondo del acuario. Pero uno flotó hacia la superficie. Muerto. Antes de que pudiera sacarlo otro pez murió.

En cuestión de segundos, todos los peces tropicales yacían de costado.

Volvió corriendo a la cocina y sacó el envoltorio de la esponja. Leyó con avidez las instrucciones. El alma se le cayó a los pies cuando leyó: «No usar en acuarios».

Nadie podía creer que una pequeña esponja pudiera hacer tanto daño en tan poco tiempo. Parece ser un producto químico que hace que la esponja se mantenga suave se esparció por el agua y envenenó a todos los peces.

Al juzgar si ver o no ciertos programas de televisión o videos, ¿escuchaste alguna vez a alguien que decía: «Solo hay unas pocas palabras malsonantes», «Hay violencia, pero es muy real» ó «Si, claro, hay una escena de sexo, pero no es tan malo»?

Bastó un poco de veneno para matar a los peces. Basta un poco de mal para matar tu carácter. La próxima vez que veas una película o enciendas la televisión, evita todas las formas de veneno mental. Un poco causa estragos.

No hay nadie que pueda sacar pureza de la impureza. (Job 4:14)

Bendiciones…

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