viernes, 27 de noviembre de 2009

Lo mejor todavía no ha llegado

Cuesta imaginar un lugar en el que todo dure para siempre. Desde el momento en que nacemos empezamos a morir. Pero algún día eso cambiara.

En el cielo, todo el mundo, además de vivir para siempre, se sentirá feliz, con salud y lleno de energía. Incluso los abuelos volverá a ser jóvenes.

Hace unos años, la gente cantaba una canción titulada IsThat All There is? (¿Y eso es todo?) Describía como la gente se pasa la vida buscando la felicidad, pero acaba decepcionada. Las personas pasan de una relación a otra, de una emoción a otra, pero al final se quedan sin emociones.

En el cielo nunca nos quedaremos sin diversión ni emociones. Siempre habrá desafíos mayores y cosas que aprender.

Una de las razones por las que me gusta ser maestra es que siempre aprendo algo nuevo. Aprender una nueva habilidad o descubrir algo siempre es emocionante. Ahora, en clase de biología estamos disecando ranas. Cada año, la primera reacción de los alumnos es: «¡Aaaaaaggggh, qué asco!» Pero al instante las cabezas están inclinadas sobre los ejemplares y los alumnos están fascinados al ver las intricadas piezas que Dios puso en las ranas.

Imagínate lo que sentirás cuando en el cielo empieces a conocer todo lo que Dios creó: delfines, plantas, flores, música, y si también ranas. Y no hará falta que las diseques.

En el cielo no preguntaremos: « ¿Y ya está, no hay más?» No pasaremos el tiempo diciendo « ¡Uau!» En lugar de aburrirnos, seremos felices creciendo. Cada día será mejor que el anterior. ¿A que es fantástico saber que lo mejor todavía está por llegar?

Vengan ustedes, los que han sido bendecidos por mi padre; reciban el reino que está preparado para ustedes desde que Dios hizo el mundo. (Mateo 25:34)

Bendiciones…

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